Superando la muerte de mi mascota

 
 
 

Publicado por Alessia Perez enero 3, 2017

 

Algunas veces la edad, otras un accidente, alguna enfermedad u otras circunstancias pueden arrebatarnos la dicha de tener a esa mascota que se ha vuelto miembro de nuestra familia y parte de nuestra vida diaria. El afrontar la muerte de tu mascota puede ser muchas veces un proceso largo y doloroso de duelo.

Algunos estudios en Estados Unidos e Inglaterra, han mostrado que más del 85% personas que experimentaron la pérdida de su mascota han experimentado tristeza, coraje, transtornos del sueño, falta de apetito. Mientras que alrededor del 50% de las personas tuvieron dificultades en el trabajo, horarios y vida social.

El impacto que genera la muerte de una mascota depende de cada persona y de su edad pero, en general, podría afirmarse que hay dos grupos especialmente vulnerables: los ancianos y los niños. o-GIRL-CRYING-facebookLos niños pueden estar profundamente abatidos por esta muerte, aunque no se les note. Para los de corta edad, que desde su nacimiento han convivido con un perro o un gato y que suelen ser los que más interactúan con ellos, puede resultar especialmente difícil comprender esta pérdida. Los ancianos también pueden sufrir, sobre todo cuando su única compañía era la del animal.El proceso de duelo es distinto en cada persona.  Puede durar días o años.  Algunos pensamientos que puedes tomar en cuenta:

  • El impacto que causa la muerte del perro puede ser tan relevante como el que se siente cuando se pierde a un familiar: es normal sentirse triste.
  • Ten paciencia, el tiempo y el esfuerzo por recordar los buenos momentos compartidos con su mascota le ayudarán a reponerse.
  • Recuerda que el dolor que produce la muerte de la mascota no solo puede ser intenso, sino que en ocasiones es, además, muy duradero.
  • Una de cada tres personas reconoce haberse sentido apenada por la pérdida de su perro durante al menos seis meses tras su fallecimiento.
  • Date la oportunidad de estar triste, y de manifestarlo con su familia y amigos de confianza: incluso llore, si lo necesita.
  • No olvide que la sensación de culpabilidad es normal: forma parte del proceso de superación del fallecimiento del perro.

“Puede entrar en un período de triste reflexión.  Es un grado normal en el duelo, asúmalo como tal, pese a la incomprensión de los demás. Quizá le invadan sentimientos de vacío o desesperación.”

La psicología moderna ha establecido siete etapas en el duelo.  Es importante tomarlas sólo como una guía, ya que al ser el duelo un proceso individual, las personas pueden experimentarlo de manera distinta una de otra.

1 Shock y negación. Reacción de incredulidad ante la pérdida.  

2 Dolor y culpabilidad. Un paso inevitable.

3 Ira y negociación. La frustración puede llevarnos a descargar nuestro enfado sobre alguien cercano, culpándole de la muerte de nuestro ser querido.  Esta forma de sacar a la luz el dolor interno puede dañar gravemente nuestras relaciones.

4 Depresión, reflexión, soledad. Puede entrar en un período de triste reflexión.  Es un grado normal en el duelo, asúmalo como tal, pese a la incomprensión de los demás. Quizá le invadan sentimientos de vacío o desesperación.

5 Aceptación.  Comienza el ajuste a la vida sin su ser querido, con más calma y organización.  Sus síntomas físicos se suavizan y la depresión comienza a disminuir.

6 Reconstrucción y actividad.  Aumenta su actividad, su mente vuelve a funcionar y se encontrará solucionando problemas ocasionados por la muerte de su ser querido (“Qué hago con su cama y sus juguetes”) y reconstruyendo su vida sin él.

”La gente viene al mundo para poder aprender como vivir una buena vida, como amar a los demás todo el tiempo y ser buenas personas, ¿verdad?”.”Bueno, como los perros ya saben cómo hacer todo eso, pues no tienen que quedarse por tanto tiempo como nosotros”

DogsSi vivimos con otros perros deberemos prestarles especial atención, ya que ellos pasarán igualmente por un período de duelo.
Pueden buscar al desaparecido, gemir, padecer letargo, o negarse a comer o beber.  Será preciso vigilar esta situación, ya que podría ser precisa la intervención de un médico veterinario.

Es importante que les advierta que no caigan en la tentación de presentarse en su casa con un perro de la mano.  Un nuevo perro no puede reemplazar al que usted ha perdido.  Apresurarse en esta decisión no es justo ni para usted ni para el recién llegado, tampoco para los otros perros de su casa.  Concédete tiempo para superar el duelo, usted sabrá cuando ha llegado el momento de ir a la protectora a conocer su nuevo compañero de vida.

¡Ánimo!

 

 

 

 

 


 

 

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